Los campistas federados celebraron su gran fiesta durante la pasada Semana Santa. Y lo hicieron en la bella localidad gaditana de Medina Sidonia. Una localidad de unos 12.000 habitantes que se enorgulleció por recibir a gente llegada de todo el país y de Portugal. Incrementado en este caso con la celebración de la Concentración Internacional de Jóvenes, lo que propició también la presencia de una treintena de chavales de todo el mundo. Por tanto, se juntaron la Concentración Nacional de la FECC y la Internacional de la FICC.


Los asidonenses disfrutaron especialmente del desfile de trajes regionales que protagonizaron los clubes asistentes a este evento por sus calles, ofreciendo un colorido espectacular como cada año, si bien, las facilidades del Ayuntamiento para transitar por el centro y culminar en la plaza central, con el edificio del Ayuntamiento de fondo, fueron decisivas para no restarle ni un ápice de vistosidad.
La otra parte protagonista de esta Acampada Nacional, que reunió en el recinto ferial a más de 400 instalaciones y unas 1.200 personas –incluidas las más jóvenes de la Internacional–, fue la organización del Club Aire Libre de Cádiz. Al gran trabajo que realizaron para tener todo a punto de los participantes, se unió su afán por ofrecer las peculiaridades de su tierra y que se conocieran entre todos. Por eso, pusieron en escena desde un espectáculo entre baile a pie y a caballo, como sorpresa tras la comida de hermandad que ofrecieron a todos los clubes el Jueves Santo, hasta una divertida chirigota al más puro estilo carnavalesco, y en medio, una degustación del propio Club a la que no le faltó el aderezo de sus trajes típicos para cortar jamón o servir el vino. Se pudo mejorar algo. Claro, como en todas las acampadas, pero estuvieron a la altura y se lo agradecieron los asistentes en la propia clausura de esta Concentración Nacional.


Y lo más importante es que entre todos se consiguieron poner en escena los valores de la amistad, el compañerismo y la alegría que impregnan a este mundo del campismo federado. Hay que seguir trabajando para que todo fluya cada vez con mayor perfección.
Y, ahí está ya Lleida, esperando su oportunidad para demostrarlo en 2027. Allí nos encontraremos de nuevo la gran familia campista.